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Abuso emocional siempre acompaña y en la mayoría de los casos precede a
los golpes físicos. Abuso emocional que es directo y repetido puede
afectar severamente el sentido de sí misma o de la realidad de la
víctima. Básicamente, el proceso es igual al que usan para lavar el
cerebro a los prisioneros de guerra. Aquí está el modelo típico de abuso
emocional.
El golpeador hace
bromas hostiles tocante a los hábitos y faltas o errores de las
mujeres.
Crea insultos tocante a la
víctima.
Ignora los sentimientos de la
víctima.
Retiene su aprobación como
una forna de castigo.
Le grita a la víctima.
Llama a la víctima con
términos insultantes: loca, perra, estúpida.
Repetidamente da insultos en
serie y específicos para la víctima, creados para hacer daño máximo.
Repetidamente humilla a la
víctima frente a miembros de la familia y otros.
Culpa a la víctima por todos
los problemas y fracasos del abusador.
Amenaza con violencia física
y venganza en contra de la víctima.
Se burla de las habilidades
de la víctima como madre, amante, trabajadora, etc.
Demanda toda la atención de
la víctima y resiente a los niños.
Le platica a la víctima de
sus amantes.
Amenaza con abusar o
conseguir la custodia de los niños.
Le dice a la víctima que
tiene que quedarse con él porque lo "necesita" y no puede vivir sin
él.
Acusa a la víctima de
violencia si actúa con el propósito de protegerse a sí misma.
Pone en duda el sentido de
realidad de la víctima.
La auto-estimación de la
víctima es destruída.
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